Claves para Empezar a Escucharte a Ti Mismo

Vivimos en un momento social en el que hemos aprendido a escuchar, o al menos oir, de todo y a todos. Pero hemos dejado de “escucharnos”, a nosotros mismos y a los demás. Integrar algunas claves para empezar a escucharte a ti mismo, a ti misma, será fundamental para poder conocer la causa de nuestros estados emocionales, potenciar nuestro desarrollo personal y mejorar nuestra forma de escuchar a los demás, así como nuestro bienestar.

¿Qué escuchamos en realidad?

Más bien poco. Oir, oímos mucho, demasiado quizá. ¿Te has parado a pensar en todo el ruido que nos rodea? Eso es lo que oímos la mayoría de veces, ruido. Me gusta distinguir entre ruido físico y mental. 

El ruido físico puede ser ensordecedor, basta con pasar unas rato en las cercanías de un aeropuerto, una concurrida ciudad o un restaurante lleno de gente que necesita gritar para sentir que le están escuchando. Pero aún así, el ruido físico es algo que puedes llegar a pasar por alto y convertirlo en parte de tu paisaje diario. Hasta el punto que no percibes como ruido todas las notificaciones que recibimos en los dispositivos móviles, la tele como sonido de fondo mientras estás a solas en casa, la excesiva información multimedia que consumimos a diario, etc…

¿Qué no escuchamos pero siempre está?

Esto no ocurre con el ruido mental, el cual puede llegar a ser bastante más molesto porque está siempre presente, aún cuando fuera nos rodea el silencio. Especialmente, cuando fuera hay silencio. El ruido mental es el constante parloteo de la mente, los pensamientos que surgen sin control, tornándose repetitivos y llevándonos de un escenario a otro. Estos escenarios pueden estar basados en hechos reales, en situaciones inventadas o en percepciones sesgadas de la realidad. 

El ruido mental provoca en nosotros estados emocionales, a veces sin darnos cuenta, pero que vamos “soportando” a lo largo de nuestro día. No siempre somos conscientes de dónde viene esa emoción, ese sentir, con el que llevamos todo el día, porque no nos paramos a atender y minimizar ese ruido mental.

Es este ruido mental el que nos va a impedir escuchar a otras personas pero, sobre todo, nos va a impedir escucharnos a nosotros mismos. En ese ruido perdemos nuestros anhelos, necesidades, valores, propósito, intención, limites,…

“El ruido mental es el constante parloteo de la mente

Escucharte pasa por prestarte atención

A veces utilizamos uno de los dos ruidos, el mental y el físico, de forma indiferente para “acallar” al otro. Por ejemplo, si estás a solas o en silencio y detectas mucho ruido interno en la cabeza, quizá optes por poner música o televisión para no tener que oír tanto el interno, O al contrario, puedes llegar a aislarte de cualquier sonido externo, por estrepitoso que sea, para quedarte enganchado al bucle del ruido interno. 

En cualquier caso, nos vemos enmarañados en un ruido que nos da pie a no pararnos un momento para observarnos a nosotros mismos, a observarnos de verdad. El simple hecho de que no estemos acostumbrados a observar ese ruido como algo ajeno a nosotros, sino que nos identificamos como parte de ese ruido, hace que escucharnos a nosotros mismos sea una tarea inicialmente compleja.

¿Qué ocurrirá si empiezas a observar todo el ruido mental que hay en la cabeza? ¿Y si te prestas la atención necesaria para despojarte de todo ese ruido? ¿Qué descubrirías?

Empezar a escucharte a ti mismo/a

A continuación te propongo algunas claves para empezar a escucharte a ti mismo/a. Son claves para “darse cuenta” de algunas cosas, y estas luego hay que profundizarlas y encontrar la forma de trabajarlas:
  • Practica Mindfulness o Atención Plena. Porque es el entrenamiento más efectivo para detectar el “ruido mental” y hacerlo conscientemente. Sin ese paso previo de detección poco se puede hacer con el ruido de la mente.
  • Dedícate momentos de silencio. Si estás a solas en casa evita poner la TV o la Radio a modo de “sonido de fondo”.
  • Mueve el cuerpo. Hacer una actividad deportiva, sin necesidad de que sea intensa, como el yoga o caminar, ayuda a reducir el ruido mental, centrándonos en lo que sucede en el momento presente a través de las sensaciones del cuerpo. Cuando estés moviéndote, intenta darte cuenta de cuándo la atención se va detrás de ruido mental y llévala nuevamente al cuerpo.
  • Busca sitios poco ruidosos para tu rutina diaria. Comer en bares con la televisión muy alta, o entrar en tiendas con la música a un volumen desorbitado, te va a impedir poder disfrutar de ese momento contigo, con tus sensaciones, pensamientos y emociones durante esa actividad. 
  • Conecta con otro tipo de ruido, más bien sonidos. Hacer una escapada a la naturaleza y poder rodearse de los sonidos propios de un entorno natural es una de las formas de reducir el ruido mental. Curiosamente, en este caso conectamos con sonidos suaves para reducir el ruido mental y poder así escucharnos mejor a nosotros mismos, conectando desde las sensaciones que nos inspiran esos sonidos.

“…surgen de la intención de no escuchar lo que realmente sentimos en nuestro interior.”

No tengas miedo a escucharte

Muchas de las acciones que hacemos para llenarnos de ruido surgen de la intención de no escuchar lo que realmente sentimos en nuestro interior. Quizá te de miedo encontrar sensaciones a priori desagradables, como la tristeza, la soledad, el aburrimiento,… Pero todo aquello de lo que nos podamos hacer conscientes será la base para nuestro autoconocimiento, y por lo tanto para nuestro desarrollo personal. Siempre que decidamos hacer algo con aquello que surge cuando nos escuchamos a nosotros mismos, por supuesto.

Crear ese espacio para escucharte a ti mismo/a es una forma de darte permiso para SER TÚ. Al mismo tiempo, desde ese espacio para ti, podrás escuchar mejor a los demás. Porque a menudo tampoco escuchamos a los demás, únicamente los oímos…

Foto de Cabecera por Luis Fernandes a través de Pexels

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